Hoy quiero compartir mis reflexiones sobre el crowdfunding (financiación colectiva), uno de los métodos que permiten a las empresas y a los emprendedores crear capital sin endeudarse y sin costos financieros, simplemente incorporando socios a sus proyectos, es decir, cediendo participaciones.
Este método se asemeja, tanto en el ámbito social como en el comercial, al sistema tradicional de “imece” de nuestra cultura y a la cooperación, un modelo que ha existido históricamente en nuestro país. Lamentablemente, el deterioro del orden social ha traído consigo un colapso moral; como resultado, la pérdida de confianza entre las personas en lo comercial y en lo humano ha provocado que las cooperativas se reduzcan con el tiempo a un número que puede contarse con los dedos de una mano.
Este tipo de financiación, que anteriormente era practicado entre grupos de amigos y miembros de organizaciones de la sociedad civil, se ha erosionado y ha dado lugar a diversos problemas sociales. Por esta razón, la financiación colectiva no puede concebirse sin plataformas fiables; estas prácticas deben llevarse a cabo bajo la supervisión de la SPK (Consejo de Mercados de Capitales), a través de plataformas creadas junto con bancos y empresas sólidas.
Se denomina financiación colectiva al proceso mediante el cual un proyecto o una iniciativa es financiado por un grupo de personas a través de internet. En especial en los últimos años, el crowdfunding —como también se le conoce— se ha convertido en un método financiero cada vez más utilizado en todo el mundo y representa una opción muy ventajosa para quienes desean llevar a cabo un proyecto o una iniciativa.
El principal beneficio de la financiación colectiva, que apoya a los emprendimientos en fase inicial y con necesidad de capital mediante pequeñas aportaciones, es que conecta a los emprendedores con el capital de inversión que están buscando y les ayuda a materializar sus ideas con mayor rapidez.
Por ello, las plataformas de crowdfunding constituyen un entorno común que reúne a emprendedores e inversores. Un ejemplo de ello es la creación de cooperativas o que un grupo de amigos se reúna para financiar una inversión y, si esta resulta exitosa, obtener beneficios.
Para que un proyecto pueda ser financiado deben existir tres elementos: el propietario del proyecto, los inversores y la plataforma. Los inversores pueden financiar el proyecto con fines de inversión o de apoyo.
Este sistema de inversión ofrece a los emprendedores la posibilidad de encontrar recursos financieros de todo el mundo. Además, reduce el tiempo de búsqueda de inversores y permite probar el potencial del proyecto en el mercado antes de su lanzamiento, así como mejorar el modelo de negocio si es necesario.
En nuestro país, la financiación colectiva se lleva a cabo en tres modalidades:
1. Plataformas de financiación colectiva basadas en recompensas
En este modelo, cuando el usuario apoya un proyecto o iniciativa a través de la plataforma, recibe a cambio un pequeño obsequio.
2. Plataformas de financiación colectiva en forma de donación
En este caso, el inversor no obtiene ningún beneficio a cambio del apoyo que brinda a través de la plataforma.
3. Plataformas de financiación colectiva basadas en participaciones (equity crowdfunding)
En esta modalidad, el propietario del proyecto comienza a recaudar fondos vendiendo participaciones de su empresa, y el inversor se convierte en socio al adquirir una parte de la compañía que financia.
Un ejemplo de un tipo de financiación colectiva que no se aplica en nuestro país es la financiación colectiva basada en criptomonedas.
Plataformas de financiación colectiva basadas en criptoactivos
Este método se ha convertido en una forma de financiación muy popular a nivel internacional debido a la rapidez y al registro directo de los criptoactivos en las cuentas.
Los contratos inteligentes se utilizan en proyectos de financiación colectiva y similares para recaudar fondos. En primer lugar, el emprendedor prepara un documento informativo en el que presenta detalladamente el objetivo y el proyecto, determina el monto de financiación necesario, la duración de la campaña y proporciona explicaciones sobre la naturaleza de los criptoactivos que se emitirán.
El propietario del proyecto también determina una dirección donde se recopilarán los fondos. Cuando un inversor interesado envía criptoactivos al emprendedor, el contrato inteligente emite automáticamente criptoactivos a las billeteras digitales de los inversores, en proporción a sus aportaciones. Estos tokens suelen tener la naturaleza de tokens de utilidad y, en este marco, generalmente representan una participación en una empresa, un derecho de acceso a un servicio, un activo del mundo real o un derecho de uso sobre un producto o servicio.
El ICO es un método de financiación colectiva que utiliza criptoactivos (criptomonedas y tokens) y la tecnología blockchain. Especialmente las empresas emergentes (start-ups) pueden cubrir sus necesidades de financiación para un proyecto, modelo de negocio o idea empresarial sin necesidad de intermediarios.
Conclusión
El método de financiación colectiva es una auténtica bendición en el mundo actual, donde predominan los intereses financieros y una competencia despiadada. Al apoyar con pequeñas cantidades a emprendimientos que se encuentran en fase de puesta en marcha y necesitan capital, el crowdfunding les permite avanzar más rápidamente hacia su realización. Su principal ventaja es que conecta a los emprendedores con el capital de inversión que necesitan.
Está claro que este método es uno de los temas más importantes de la vida comercial. Es un sistema que apoya a emprendedores y visionarios con proyectos pero sin recursos financieros, y que, en caso de éxito del proyecto, permite al inversor obtener beneficios a cambio de su apoyo. Además, contribuye a que las sociedades recuperen la capacidad de lograr y ganar juntas, y a reconstruir la confianza perdida.






